Cuentos para no dormir V

LA MUERTE DEL ÁNGEL

-¡Ándale! ¡no seas apretada! -Me había dicho el joven a quien juraba amar con toda mi alma.

-Si quiero, pero ¡ya sabes! podría darnos algo, incluso podría quedar embarazada.

-¡Ay, claro que no! ¡cómo eres tonta! no nos puede dar nada porque es nuestra primera vez, y ya sabes lo que dicen, la primera vez no hay embarazos.

Nos besamos un poco más, me sentía feliz, rodeada por el calor de sus brazos y dándole vueltas en mi cabeza a esa pequeña fantasía de casarme con él algún día.

-¿’Tons qué? ¿te animas? porque, bueno, me dijeron que te vieron haciéndole ojitos a uno del B y…

-¡SON MENTIRAS! yo solo te amo a ti, a nadie más, ¡lo sabes!

-Psss si, pero luego uno duda y, una prueba de amor me haría sentir más seguro, ¡ándale! lo haré con cuidado.

Sonreí nerviosa y tímida, no estaba muy segura, quería más tiempo para pensarlo, algunos besos más y no pude evitar aceptar.

Juntos nos fuimos a su casa, no había nadie, no llegaría nadie hasta más tarde, cuando su mamá y su papá regresaran del trabajo, su hermano mayor de la uni y posiblemente su hermana no iría hoy con los sobrinitos.

***

Mi novio y yo rompimos.

Lo habíamos hecho solo una vez, poco a poco dejó de hablarme y de ponerme atención, cuando lo sorprendí saliendo del cine con otra chava, me enojé tanto que lo terminé ahí mismo, él me dijo que no era lo que parecía, me imploró que no lo botara, yo me fui. Unos días después me encontré con la chava en la escuela, una de tercero, acababan de presentar el examen de admisión a la prepa. Tuvimos una discusión, se rió de mi, me llamó ingénua, luego dijo que no me preocupara, mi ex era malísimo besando y pobre como todos los del barrio, así que cortaría pronto con él y yo podría quedármelo.

Cuando él volvió a pedirme disculpas a la salida de clases una semana después, le dejé bien claro que no quería volverlo a ver, mis amigas se encargaron de insultarlo por mi, luego me prometieron que no me dejarían sola lo que quedaba del ciclo escolar, para que “ese idiota” no volviera a acercárseme, yo se los agradecí, le había dado lo que él quería y no había ganado nada con ello.

***

Mi ex me dejó un regalito infortunado. ¡No podía creerlo!

Con los exámenes, los proyectos y las llamadas de atención de los profes por como había bajado la calidad de mis trabajos en clases, no me había percatado de que tenía un retraso. Con el alma en un hilo, tomé de mis ahorros y compré una prueba sin decirle a mamá, dio positivo, ¡el muy estúpido me había dicho que la primera vez no podía salir embarazada, y me embaracé! Me tuve que aguantar las lágrimas y fingir que todo estaba bien para ayudar a mamá a limpiar la casa, a mis hermanitos con sus tareas, por suerte mi hermana mayor también estaba en casa, ella fue a recogerlos porque hoy no tuvo clases en la prepa.

Cuando llega mamá, ya de noche, mis hermanos duermen, mi hermana está apurada terminando un trabajo para el bachi, yo simplemente no puedo concentrarme y me quedo afuera.

-¿Y ‘ora tú? ¿me estabas esperando, china?

Intento sonreír, pero me deshago en llanto.

-¡Perdóname mamacita! ¡lo siento!

Mamá tira su uniforme de la maquila, su bolsa cae al suelo, ella corre a abrazarme y entre lágrimas, le confieso lo que ha pasado.

Al principio, mi mamá me llama la atención,- ¡PERO COMO ERES PENDEJA, CHINA!” -yo me sobresalto un momento y ella vuelve a abrazarme, no deja de maldecir a mi ex, luego a mi padre, luego al padre de mis hermanitos menores, después a todos los hombres en general, cuando se calma, se hace para atrás un momento y me obliga a mirarla a los ojos, me limpia las lágrimas y tratando de sonreír, me dice- ¿Qué quieres hacer, china?

No puedo contestarle, la verdad es que no lo sé, me deshago en lágrimas de nuevo y mamá me abraza.

Mi hermana sale a ver porqué tanto escándalo y mamá la corre, le dice que un idiota me rompió el corazón y mi hermana vuelve a entrar en la casa sin decir nada.

-¡Tranquila, mi chinita! ¡ándale, vete a dormir! mañana te me vas a la escuela como si no pasara nada en lo que lo piensas, nomas que consiga permiso para faltar al trabajo y te llevo al doctor, ¿ok? ¡y ni una palabra de esto a ese cabrón!

Yo asiento y la abrazo de nuevo, estoy asustada, pero al menos sé que mamá estará ahí para mi.

***

Vamos al médico, mamá envía una nota a mis profes para avisarles que voy a ir al médico y no podré asistir, yo ya tomé una decisión, no quiero tener a este bebé, así que nos informamos un poco y necesito una ultrasonido antes de agendar una cita en la clínica adecuada.

Mamá y yo llegamos al laboratorio, no sé de donde ha sacado dinero para esto, pero dijo que de ninguna manera me iba a llevar al seguro a que me hicieran esperar a que naciera el bebé o a que no fuera posible sacarlo para hacerme el ultrasonido.

Esperamos un poco y me pasan a una salita con una televisión y varios artefactos, una enfermera me pasa una bata y le dice a mi mamá que espere afuera, le digo que no quiero estar sola y le dan una silla a mi mamá, yo me cambio y cuando regreso, me hacen sentarme en una camilla con los pies en unas cosas frías y metálicas, finalmente llega la doctora, nos explica el procedimiento y pregunta por el papá.

-El padre dijo que la primera vez no se podía embarazar uno -Responde mi mamá- ¡pero ya ve! el cabroncito tiene muy buen tino, pero nada más.

La doctora no vuelve a preguntar al respecto y procede.

En la pantalla, entre blancos, negros y grises, la doctora señala mi útero, luego señala un pequeño punto palpitante y lo amplia, se ve como uno de esos renacuajos sin patas de las láminas que vienen en los libros de uno de mis hermanos, después escuchamos un latido muy rápido y la doctora sonríe.

-Está muy sano este bebé -Nos explica de cuantas semanas le parece y algunas cosas más, también pregunta por mi última regla y hace algunas anotaciones.

Yo miro la pantalla como hipnotizada, no puedo evitar llevar mi mano a mi vientre justo antes de que la doctora congele la pantalla para imprimir un par de fotos con anotaciones, sacarme el aparato y decirme a mi que puedo vestirme, y a mi madre que vaya con ella a esperarme a su consultorio.

Me visto y no puedo sacarme la imagen y el sonido de la cabeza, ahora estoy aún más asustada, ¿estaré tomando la decisión correcta?

***

-¿Mamá?

-¿Si, china? ¿qué pasa?

-¿Es muy difícil ser madre soltera?

Mamá se me queda viendo, deteniéndose justo al dar la vuelta para llegar a la casa, puedo escuchar a mis hermanos discutiendo por algo en la calle y a la vecina diciéndoles que se sosieguen, mamá voltea a verlos y luego a mi.

-¿Cambiaste de idea? -Me pregunta completamente seria, yo no puedo evitar llevar mi mano a mi vientre.

-Es que, no sé mamá, ¿y si le duele? ¿y si es un buen niño o una buena niña y no le estoy dando la oportunidad?

-¿Y si por este bebé ya no puedes llegar más lejos, cariño? -Me responde ella con seriedad, mirándome a los ojos- ser madre soltera es difícil teniendo la prepa, ¡imagínate tú que no tienes ni eso!

-Pero, ¡podría trabajar de empacadora en un súper o algo!

-¿Y tus estudios, china?

No sé que decir, no estoy segura de qué contestar, si estudio no tendré tiempo ni para el bebé ni para trabajar y mamá tendrá que cargar con la manutención, si trabajo no podré estudiar para tener un mejor trabajo y sostener a este bebé. Miró a mamá una vez más y ambas caminamos a casa. Si ya no hay bebé, podré seguir asistiendo a la escuela, podré mantener buenas notas, tal vez estudiar una carrera… pero… ¿de verdad podría cargar con la pérdida de un inocente?

***

Mamá no puede acompañarme a la clínica, se negaron a darle chance en su chamba de la tarde, en la de la mañana ya no puede pedir días libres, así que mi hermana va conmigo, faltando a clases.

-Neta china, ¡como eres mensa! ¿qué no les enseñan nada en la escuela?

-¡Si!… pero… yo pensé…

-¡Qué ibas a estar pensando, China! bueno, menos mal que no vivimos en provincia, ya verás que esto pronto pasará a ser un mal recuerdo y ya, la próxima toma pastillas y usa condón.

Me siento completamente avergonzada, mi hermana tiene razón, pude haber evitado esto y me fui creyendo lo que mi ex me había dicho.

En la clínica hay más mujeres esperando, jóvenes y adultas, gordas, flacas y otras que parecen super modelos de revista, algunas parecen enfermas, unas cuantas lloran, no sé si cambiaron de opinión o si les duele algo.

Dicen mi nombre y me levanto, tomo la mano de mi hermana y le ruego con la mirada que entre conmigo.

-¡No seas chillona, china! mira que para hacerlo no tuviste compañía mía, ¡no mames!

Me muerdo el labio, trago con fuerza y la suelto, caminando con la cabeza gacha hasta donde está la enfermera.

-¡Pasé por aqui! -Me dice la enfermera, me sienta en un escritorio y me pasa un formulario- ¿Trae los estudios?

-Si -Me limito a contestar.

-Bien, llena esto en lo que viene el doctor.

La enfermera se va, yo miro el formulario y las fotos del bebé, toco mi vientre, tallándolo con cuidado y sintiendo como estoy a punto de llorar, estoy tan asustada. Empiezo a llenar el formulario, entonces escucho los pasos, el doctor abre la puerta y se sienta frente a mi, es un hombre severo y con el cabello cano.

-¡Buenos días! ¿lista?

***

-¡CHINA!

Mis hermanos se calla de improviso, los dos se me quedan viendo, cada uno con un carrito en las manos a medio juego, mi hermana está de pie al lado de la mesa con los brazos cruzados y la boca torcida, mamá acaba de dejar sus cosas en la recámara, ahora me mira molesta, con una mano apoyada en la silla.

-¡PINCHE FLACA! ¡TE DIJE QUE YO LE DECÍA!

-¿CUÁNDO? ¿CUÁNDO SE TE NOTARA O CUÁNDO TUVIÉRAMOS QUE LLEVARTE A URGENCIAS?

-¡¿QUIEREN CALLARSE LAS DOS?!- Grita mi mamá, nosotras nos callamos, yo volteo a ver mi cuaderno abierto, dejando mi pluma a en el centro y cerrando el libro que tenía en frente, mamá se toma la cabeza entre las manos, caminando lentamente de un lado al otro, luego se vuelve a tomar de la silla- ¡Me lleva la chingada!

Mis hermanitos toman los carros y ambos salen corriendo a la habitación que compartimos, mi hermana se me queda viendo, aún con la boca torcida y los brazos cruzados, mamá se sienta y le lanza una de esas miradas atemorizantes, yo quiero huir pero sé que no puedo, mi hermana se pone blanca un momento y luego recoge sus cosas y se va detrás de mis hermanos, mamá toma aire profundamente varias veces, luego se me queda viendo, todavía molesta.

-A ver China, te escucho, y más vale que lo que me digas no sea otra pendejada o ahora si te voy a surtir por pendeja.

Yo trago con fuerza completamente asustada, luego toco mi vientre otra vez, en un intento de tomar valor, tomo aire y empiezo a hablar.

***

La escuela termina, mis amigas me abrazan y nos tomamos fotos, es el último día de clases y todos parecen felices hasta que es hora de volver a casa.

-Te vamos a extrañar mucho china -Me dice una de ellas.

-¡Pero ni creas que te libras de nosotras, eh! pasaremos a verte a tu casa cuando podamos, no dejes de avisar cuando nazca el sobrino -Me comenta la otra justo antes de sobarme la panza que ya se nota algo hinchada.

-¡Claro, yo les aviso!

Las tres nos abrazamos una última vez y yo me voy a la primaria a recoger a mis hermanitos, de ahí vamos a casa, tengo que preparar la comida y sacar el puesto de dulces, a ver si vendo algo el día de hoy, antes de que llegue la flaca y se burle de mi de nuevo.

***

El tiempo pasa, mi bebé nace ¡es hermoso a pesar de todo!

Mamá pide tres días de vacaciones en el trabajo, mi hermana se queda con mis hermanitos, yo estoy feliz con mi bebito y asustada al mismo tiempo.

Mamá me dice que no me preocupe por nada ahorita, que disfrute de mi bebé. Lo intento, pero no puedo evitar notar sus ojos hinchados y ojerosos, lo flaca que se ha puesto últimamente, parece que estuvo llorando mucho pensando que no me daría cuenta, pero no he podido evitarlo.

***

Mis amigas no solo van a verme a casa luego de que nace mi bebé, no sé de dónde han conseguido traernos ropita, pañales, toallitas húmedas y una lata de leche con un par de mamilitas.

-¡No te preocupes china! ¡queríamos ayudar! -Me dice una cuando le pregunto.

-¡Mi mamá te mandó esto también! -Dice la otra, sacando una bolsa con ropa para mi un poco descolorida, una tela larguísima y otras cosas- Dice que si no puedes trabajar fuera de casa, esto te ayudará a ganar dinero, esto de aquí es material para hacer pulceritas y collares, estos de acá son para hacer licuados dijo que les dejaba el precio para que sepas cuanto tienes que guardar para volver a comprar cuando se acaben las cosas, ¡no vayas a gastarte todo el dinero, eh?

Las tres reímos, yo las abrazo y no puedo evitar llorar, también quedan de venir más seguido para prestarme apuntes cómo lo habían estado haciendo, para que pueda seguir estudiando, aunque no vaya a la escuela.

Yo miro los apuntes y los tomo agradecida, no sé si me quedará tiempo o energía con el niño, con el puesto de dulces y con todo lo que tengo que seguir haciendo en casa, las abrazo y ellas se van de nuevo.

***

Mi bebé tiene ya dos años, ¡lo amo!

Hoy estamos celebrando, mamá consiguió un aumento de sueldo en su trabajo de la mañana, mi hermana entró a la carrera que quería, y yo conseguí trabajo en una tienda aquí cerca, junto a una guardería, el dueño de la tienda incluso me dará un poco de tiempo para poner en orden los papeles y que mi bebé pueda estar ahí en las mañanas.

Mis hermanitos no paran de hacerle caras a mi bebé, haciéndolo reír antes de cargarlo y pasárselo de uno a otro como si fuera una pelota. Mamá los regaña, mi bebé ríe, y yo pienso que si todo va bien, en un año más podré presentar el examen de validación de la secu y empezar a estudiar la prepar abierta, apenas sea mayor de edad.

***

No entiendo que pasó, pero no puedo parar de llorar, me siento desolada y rota, el cuerpecito de mi bebé yace frío e inmóvil entre mis brazos.

Empezó como un catarro, uno que iba y venía, los doctores no hacían más que mandarle medicinas y decirme que era normal en los niños de guardería. Después de unos meses con el catarro y la tos yendo y viniendo, hubo que internar a mi bebé, yo tuve que dejar mi trabajo para estar con él, mi hermana y mis hermanos estuvieron ayudándome cuando podían para quedarse con él en el hospital, los doctores le hicieron todo tipo de análisis pero ya era muy tarde.

Mi bebé murió esta mañana entre mis brazos, ahogado en tos, con los ojitos llorosos y hundidos, los labios partidos y tan flaco, que parecía que nunca le hubiera dado de comer, yo no paro de llorar, recordando que estuve a punto de abortarlo y no pude.

-Es lo mejor -Me dice mi hermana con los ojos llorosos- es lo mejor, china, ya no tendrá más toses ni temperaturas, ya no tendrás que salir corriendo de la tienda para llevarlo al doctor, y él no sabrá lo que es sufrir por nada.

Yo no paro de llorar, ¡quiero a mi bebé de vuelta! aunque fuera difícil lidiar con todo, aunque fuera pesado y hubiera días en que sentía que no podía más, lo quiero de vuelta, sano y contento, riendo y hablando y jugando con mis hermanos… abrazo su cuerpecito una vez más, está tan frío que no puedo evitar pegármelo más al cuerpo.

La enfermera me lo quieta con cuidado, dice que lo lamenta mucho, luego se lo llevan, me dicen que tengo que firmar unos papeles, yo no entiendo bien, mi hermana dice que ella se encarga, pero duda para seguir al doctor.

-¿China?

No puedo levantarme, no puedo dejar de llorar, no puedo dejar de sentir este dolor y este vacío, y quisiera abrir los ojos y encontrarme con que es solo una pesadilla, que mi bebé está durmiendo entre mis brazos y que cuando vea la hora, faltará un rato para que suene mi alarma y tenga que empezar toda la rutina de nuevo. Mi hermana se va, una enfermera entra y se queda a mi lado, me ofrece inyectarme algo para que me calme y le digo que no, gracias, me recuesto un momento en la camita en que estuvo mi bebé la última semana, simplemente no puedo parar de llorar, mi pequeño ángel se ha ido al cielo.

***

Con el tiempo mi hermana termina una carrera y se casa, yo trabajo en otro lado y estudio en las tardes, mis hermanos entran a estudiar una carrera, mis amigas me visitan de vez en cuando, yo no puedo sonreír, no quiero ir a fiestas ni salir a ningún lado, voy de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, de la casa a la escuela nocturna, de la escuela a la casa, el día que no salgo, me estoy encerrada tratando de entretenerme con algo, todos parecen seguir adelante, yo no puedo evitar sentirme vacía, a veces, cuando duermo, me parece sentir un cuerpecito revolviéndose entre mis brazos, mi corazón se acelera, yo abro los ojos despacio, pero no hay nada ahí. Tampoco lloro, hace tiempo que dejé de hacerlo, después de que mis hermanos me dicen que deje descansar a mi bebé.

El tiempo sigue pasando, mamá logra que la promuevan a una especie de supervisión en la mañana, no está segura si dejar o no su trabajo de la tarde, mi hermana está embarazada y mis hermanos a punto de graduarse, yo he terminado de estudiar una carrera también, no sé que hacer con esto, el vacío sigue ahí.

El frío y el vacío siguen ahí cuando mis hermanos, cada uno a destiempo, nos llevan a sus prometidas a la casa, el frío y el vacío siguen ahí cuando mi hermana tiene a su bebé, una niñita preciosa que me recuerda tanto a mi bebé, las lágrimas regresan después de conocerla.

Mis hermanos se casan finalmente, yo me quedo en casa, mamá deja su trabajo de la tarde y trata de animarme, yo sigo en mi trabajo de la mañana y estudiando otra carrera por las tardes.

Un día, mamá me convence de ir a terapia, le preocupa que no quiera salir, le preocupa que siga de luto tantos años después.

-Sé que te duele, china, no te pido que olvides, solo que sigas adelante, que de verdad sigas adelante con tu vida.

Yo empiezo a ir al psicólogo una vez por semana, con mi vacío y el frío de compañía.

Cuentos para no dormir IV

DE SUEÑO A PESADILLA

Era solo una fiesta, la última antes de terminar la secu. Mis amigas estaban ahí, los chicos estaban ahí, la música era genial, la casa era como la mía, pero el terreno donde estábamos celebrando era enorme. Uno de los chicos me había invitado a bailar, mis amigas en automático me hicieron señas de que aceptara, y lo hice.

Fue divertido bailar y bailar, era el cumpleaños de alguien, no recuerdo bien de quien, mis padres me dejaron asistir porque el lugar estaba cerca y mis amigas habían pasado a recogerme.

Cuando acabamos de bailar, el chavo con el que me había divertido fue a traerme un refresco. Mis amigas y yo conversamos un rato, casi a gritos y muy cerca unas de otras, la música estaba muy fuerte y había comenzado a oscurecer. Reímos, nos estábamos divirtiendo.

Mi pareja de baile me entregó un refresco, sabía raro, dijo que no era refresco de marca conocida, que a su amigo, el cumpleañero, no le había alcanzado para comprar tanto refresco del bueno para tanta gente. Le creí, me tomé el refresco y lo seguí de nuevo a bailar.

En algún momento el suelo comenzó a moverse. Tenía escalofríos y náuseas, mi cabeza se sentía pesada, yo me sentía pesada, pensé que me caería en algún momento. El chavo con el que bailaba me dijo que me llevaría afuera, lejos del ruido para que pudiera reponerme, me costaba hablar, lo abracé a duras penas, él le gritó a mis amigas, les hizo señas de que me sentía mal y que me llevaría un rato afuera, ellas siguieron bailando y yo, como pude, arrastré mis pies sin soltarlo.

Cuando llegamos a la calle y caminamos un poco, todo se puso negro, dejé de escuchar o sentir, era como irme a dormir.

***

No supe que pasó, desperté en un rincón de la calle, era de madrugada, mi ropa estaba rota y mal colocada, olía raro, mi cuerpo dolía mucho, tanto, que por poco no logro levantarme.

Despacio, con cuidado y muy lentamente pude volver a casa. La calle estaba muy oscura en algunos sitios, las lámparas que debían dar luz no funcionaban bien, no funcionaban todas. Caminé como pude hasta llegar a casa, no entendía porqué mis piernas me dolían tanto.

Mi madre fue la primera en llegar a la puerta, estaba molesta, me gritó sobre la hora, me dijo que apestaba a alcohol, me abofeteó y me envió a mi cuarto a cambiarme de ropa. Cuando me cambié, noté que había sangre en mi pantalón, mi ropa interior no estaba, me dio miedo entonces, no quería saber que me había pasado esa noche de viernes, era solo una fiesta, solo un cumpleaños, el último festejo con mis amigas antes de las vacaciones de verano, no se suponía que debiera terminar así, ¿verdad?

***

Las clases terminaron, ¡que alivio! no paro de sentirme mal, papá le comenta a mamá que estoy muy flaca, más flaca que mis hermanos menores, que tal vez él debería aceptar un segundo turno para llevar más dinero a casa y puedan darnos más comida, mamá no está segura, casi no vemos a papá.

En el doctor solo me dieron pastillas para el dolor luego de esperar sentada por horas, cuando le comento al doctor sobre mi alimentación, me expide una orden para hacerme un estudio, si tengo anemia como cree mamá, tendrán que aplicarme algunas inyecciones o darme pastillas, me dice que coma todo lo que pueda en casa y que me aleje de la comida chatarra… ¡como si en casa tuviéramos dinero para comida chatarra! ¡como si en el comedor comunitario de la cuadra me dejaran comer más carne o más verduras a cambio de lo que pagamos.

***

Mamá me acompaña a recoger los análisis, una de mis tías había escuchado que yo estaba mal y decidió ayudarnos y quedarse a atender a mis hermanos, ¡la adoro! al menos no tendré que lidiar yo sola con la gente, las filas y esperar por horas y horas yo sola en un asiento antes de pasar con el doctor.

La enfermera dice mi nombre, mamá y yo nos levantamos y entramos al consultorio.

Mamá está molesta, le grita al doctor, me pega, me escupe, me insulta una y otra vez, no para de llamarme puta, yo no paro de llorar, esto no puede ser cierto, estoy embarazada.

***

Antes de la fiesta había jugueteado con varias ideas, entraría a la prepa como mis amigas, saldríamos de vez en cuando, tendría un novio atento y amable, estudiaría mucho para mantener mi buen promedio e intentaría decidirme por una carrera, nunca estuve del todo segura sobre si prefería ser dentista o farmacéutica, trabajaría a medio tiempo para ir juntando dinero, necesitaría dinero para material y libros cuando empezara a estudiar una carrera, estudiaría mucho, me graduaría, iría a la fiesta de graduación con mis padres, que se sentirían orgullosos de mi, después entraría a trabajar en algún lugar, conocería a alguien interesante, me casaría después de un tiempo, formaría una familia, tal vez un hijo y un perro, siempre quise tener una mascota… pero el sueño se terminó, mis padres están furiosos conmigo, dicen que abusé de su confianza, que soy una libertina, me preguntan quien es el padre, yo no estoy segura, no lo sé, decido ir al cyber de la cuadra para buscar información, creo que puedo vender algunas de mis cosas para conseguir el dinero para abortar.

Mamá me abofetea de nuevo, me escupe y me obliga a arrodillarme, pedir perdón y rezar un rosario, tal vez dos, dice que además de inmoral y puta soy asesina.

Papá dice que ya no puedo ir a la escuela, cree que podría saltarme las clases para ir a que me saquen al bebé y luego irme de loca por ahí, yo le imploro, le ruego y le suplico que no me robe mis sueños, necesito ir a la escuela, necesito estudiar, necesito estudiar y trabajar un tiempo para juntar dinero y estudiar una carrera… pero no me escuchan, ya nadie me escucha en casa, solo hay insultos y malas caras, con miradas acusatorias.

***

Mi tía ha venido de visita a casa, no sé si acercarme, pero ella me mira y me sonríe, me abraza y me pregunta como estoy, me toca mi vientre, que aún no muestra ningún cambio y me pregunta si tengo una fotografía de mi bebé… ¡yo no quiero un bebé, quiero libros y una vida normal!… pero no puedo decírselo, entre lágrimas finjo una sonrisa.

“Lo siento tía, en el seguro no me quisieron hacer ecografía, solo me revisaron un poco, me mandaron vitaminas y me ordenaron mejorar mi alimentación”.

La tía se molesta, “¡Pinches médicos del seguro!” dice ella “¿y tus papás no pueden llevarte a hacerle una foto al bebé?”

Mi sonrisa falsa se desvanece, no tenemos dinero de sobra, las cosas que pensaba vender para recuperar mi vida, las vendimos para hacer un guardado para conseguirme ropa de maternidad usada.

“¡Espérate tantito m’ija, yo te llevo! nomás le aviso a tu mamá”.

Mi tía es grandiosa, ella tiene un trabajo de oficina, nunca compra ropa usada, en su casa, que es pequeña y no ha terminado de pagar todavía, siempre hay comida en el refrigerador, cuando es cumple de alguno de nosotros o de mis primos, ella lleva el mejor regalo, a veces ropa, a veces juguetes, yo acababa de cumplir 15 antes del incidente, solo tuve una comida modesta en casa de mi tía, ella me compró una blusa bonita que pudiera usar en otras fiestas y un poco de maquillaje, era lo que llevaba cuando el incidente, era parte de lo que vendimos.

Mi tía no tiene hijos, ha estado casada dos veces y nada, no puede tener hijos y realmente quiere uno. Me sube a su auto, que es lo único que ha comprado de segunda mano, me lleva a un hospital privado y va todo el camino sonriendo y hablando de tantas cosas.

“¿Y qué tal la escuela?” me pregunta. “Ya no puedo ir, mis padres tienen miedo de que… me deshaga del bebé” le respondo. “Los niños son todos bendiciones, pero incluso para las bendiciones hay edad, ¿no has pensado en darlo en adopción?”

Me quedo muda por un momento, no lo había pensado, volteo a verla con los ojos muy abiertos y ella simplemente sonríe sin dejar de ver al frente “Yo podría adoptarlo m’ija, así no estará lejos de la familia, podrás verlo cuando quieras y yo me aseguraré de que esté bien, solo perderías un año de escuela, ¿cómo la ves?”

Yo sonrío, quiero reír y gritar, quiero llorar y saltar, quiero abrazarla pero no puedo por el cinturón de seguridad, solo atino a agradecerle como loca una y otra vez, ella se deshace en risas, cuando llegamos al doctor ambas somos felices, ella puede tener un hijo y yo puedo tener mis sueños otra vez.

***

Me hacen el ultrasonido, tengo un frijól con un corazón latiendo dentro de la panza, mi tía está emocionada, yo no entiendo la razón, esa cosa es un frijól, no tiene ni pies ni cabeza, estoy segura de que si pudiéramos ver a través de las plantas, así se verían los frijoles por dentro cuando las ponemos en vasos para que germinen en la primaria.

“¡Es un frijolito adorable!” me dice mi tía, ella es feliz y yo vuelvo a sonreír, ella tendrá su hijo y yo mis sueños.

El especialista se levanta y me hace unas preguntas, no sé quien es el padre. El especialista me pregunta si he tenido algún tipo de molestia, alguna incomodidad, le digo que no realmente, solo un poco de comezón ocasional. El especialista me recomienda hacerme unos estudios solo por prevención, mi tía ya no sonríe, me da dinero fingiendo una sonrisa y me comenta que vio una máquina de refrescos en la entrada, quiere uno de manzana, yo puedo tener uno también. Apenas salgo y escucho un grito molesto de mi tía, me alejo y hago el recado, cuando vuelvo, mi tía está afuera del consultorio con los ojos llorosos, me dice que todo va a estar bien.

De regreso a casa va muy callada, yo también, no estoy segura si quiero saber que sucedió en el doctor.

Cuando llegamos a casa, mi tía le avisa a mamá que pasará por mi en la mañana al día siguiente, que me va a llevar a desayunar, le cuenta de nuestro plan, ella se quedará con el bebé, yo podré volver a estudiar, discuten, mi madre no me baja de puta, mi tía le pregunta si ha hablado conmigo sobre cómo me embaracé, si alguien sabe como pasó realmente, mi madre se calla un rato, luego hablan en voz más baja.

Antes de irse, mi tía me dice que me bañe temprano, me da otras indicaciones, me llevará mañana temprano a hacer varios análisis para ver que el frijolito y yo estemos bien, me río, parece que el bebé aún no tiene pies ni cabeza, pero ya tiene un apodo.

***

Tengo sífilis.

El médico nos explica a mi tía y a mi que por suerte está en una etapa temprana, me recomienda ir al seguro para que me hagan una revisión en ginecología y tenga acceso al tratamiento, de todas formas, me da una receta y nos da indicaciones, nos dan mis resultados y el médico le dice a mi tía que todo estará bien si me cuido y evito tener más relaciones sexuales, no sé si reír, llorar o gritarle, no recuerdo que pasó, no conozco al tipo que me sacó a bailar esa noche, no quiero volver a saber nada de sexo en toda mi vida.

Cuando salimos, mi tía me lleva directo a la farmacia, me surte la receta y me lleva a casa, le explica a mis padres lo que ha pasado y les entrega el tratamiento, les dice que por desgracia, ya no puede pedir más días en el trabajo hasta dentro de dos meses, hace a mi mamá prometer que me tratarán bien y que me llevarán al seguro, que verán que tome medicinas y esté sana, mamá se molesta, pero de todas formas le dice que lo hará, que cuidará al bebé de mi tía y que si no vuelvo a cometer errores, tal vez me dejen asistir a la prepa el año entrante.

***

Tengo siete meses de embarazo, voy camino al seguro para un chequeo y me encuentro con un tipo conocido en el autobús, lo miro todo el camino, él va con unos amigos, se me pasa la parada pero no importa, ya lo he reconocido, espero un poco, él baja y yo lo sigo, lo persigo, quiero matar a este cabrón pero sé que no puedo hacerlo, solo le suelto un golpe en el hombro para llamar su atención y comienzo a reclamarle, es el mismo tipo de la fiesta.

“¿Y quién me asegura que es mío?” me pregunta el muy desgraciado “si eres re goloza, cuando terminamos en el callejón, se nos acercaron otros tipos y tú seguías abierta de piernas, a uno hasta le mamaste la pija”

Quiero gritar, quiero llorar, quiero correr lejos y que me trague la tierra, no fue uno sino varios, yo no recuerdo nada, estoy segura de que me dieron algo, ÉL me dio algo y yo no pude huir, no pude pedir auxilio, no pude decir que no, no pude hacer nada y ahora soy yo quien está pagando las consecuencias.

Ya no llego al doctor, tomo el siguiente camión de regreso a mi casa, me siento sucia y rota, siento que todos los hombres del camión pueden ver lo rota que estoy, lo sucia que estoy, siento asco de mi misma.

Cuando llego a casa me meto directa a mi cuarto, me escondo bajo las sábanas de mi cama lo mejor que puedo y comienzo a llorar, intento no hacer mucho ruido, mis hermanitos han regresado de la escuela, al menos dos están jugando en nuestra habitación.

***

Mi tía ha muerto.

Mamá está ahogada en llanto luego de colgar el teléfono, uno de sus hermanos le avisó, alguien chocó a mi tía cuando volvía a casa del trabajo, era muy noche, toda la semana mi tía tuvo tanto trabajo que no pudo venir a verme ninguna noche para acariciar mi panza y platicar un rato.

Mamá está ahogada en llanto, yo comienzo a llorar también. Es de mañana, mis hermanos están en la escuela, papá en el trabajo, mi tía acaba de morir y a nosotras acaban de avisarnos, ambas lloramos, hemos perdido a mi tía, he perdido mis sueños también. Mamá parece darse cuenta de esto último, se para y me grita, lanza cosas por la habitación sin dejar de gritar y maldecir, no sabe que haremos ahora con otro bebé, ella apenas logró operarse luego de que nació el más chico de mis hermanos, el que acaba de entrar a la primaria y ahora tienen que atender de todas maneras a otro bebé. Yo no digo nada, quiero gritarle que yo no quería esto, que no pude defenderme, que no pude abortarlo, porque sé que va a pegarme otra vez, así que mejor me salgo de la casa y camino, camino y camino, camino hasta que ya no puedo más, camino una hora, dos, casi he llegado a casa de mi tía, puedo ver a algunos de mis tíos ahí, mi visión se nubla un poco, hay puntos negros por todos lados, cada vez más y más grandes hasta que ya no veo nada… casi ni siento el golpe cuando caigo al suelo, las voces de uno de mis tíos y sus pasos se escucha amortiguado, tal vez morí yo también, podrán enterrarnos juntas a las tres, a mi tía, a la frijolita y a mi.

***

Estoy en el seguro, hay suero en mi brazo y ni rastros de mi ropa, solo tengo una bata encima. Me siento mareada, muy mareada, no entiendo que hago ahí.

Entra una enfermera, me pregunta como me siento, cuando le respondo, anota algunas cosas, luego me pregunta si quiero ir al baño, siento ganas justo en ese momento, dice que me ayudará a llegar, que no me preocupe, la cesárea fue exitosa y pronto me darán de alta, volteo a ver mi vientre, ya no está tan enorme como antes, solo flácido, la miro un momento sin comprender que está pasando y ella me explica, tuve un desmayo por sobre esforzarme cuando llegaba a casa de mi tía, uno de mis tíos me trajo a urgencias, me hicieron una ecografía dentro de los chequeos, el golpe produjo una complicación y me trajeron a ginecología de inmediato, me hicieron una cesárea de emergencia, la bebé está bien, es demasiado pequeña aún para salir, estará aqui uno o dos meses, luego podré llevarla a casa.

Me llevan al baño, yo no paro de llorar todo el camino, la enfermera me pregunta si me duele algo y le respondo que no, le digo que yo no quería ser madre y ella me responde tajante que no debí abrirle las piernas a mi novio, le digo que no tengo novio, le digo que no abrí las piernas, me pregunta como quedé embarazada entonces, empiezo a hablarle de la fiesta, del chico con el que baile, vuelve a decirme que no debí abrir las piernas o que por lo menos debí haber llevado condones o que pude haber ido a la farmacia al día siguiente por unas pastillas, que pude haber dicho que no, que pude haber peleado y pedido ayuda, yo ya no le respondo, me siento sucia de nuevo, sucia y cansada, todos parecen pensar que fue mi culpa, no importa como se los explique, no importa con quién lo hable, la única persona que no parecía juzgarme, la única que no me culpaba, la única que aún me quería ahora mismo está muerta y enterrada varios metros bajo tierra junto con mis sueños y la vida de la frijolita… ¿qué voy a hacer con ella?

***

Han pasado ya dos años, yo ya no pude estudiar, mamá cuida de la frijolita en las mañanas para que yo trabaje, casi no hay trabajos para mi, casi todos me exigen papeles de prepa y el trabajo donde estoy me pagan una mierda que no alcanza para la leche y los pañales, en el seguro no tienen leche, no pueden darme aunque mi madre diga que me tienen que dar.

Cuando llego a casa tengo que ayudar a mamá con el quehacer, tengo que limpiar a la niña, bañarla y darle de comer, cuidarla si enferma y ver que no rompa nada ni se meta en problemas, ¡estúpida niña!

Papá no casi no me habla cuando llega a casa entrada la noche, lleva dos años trabajando doble turno, uno de mis hermanos ya está estudiando la prepa y mis padres están batallando para comprarle los materiales que piden en la escuela y darnos de comer, además de acompletarme para cubrir los gastos de la bebé.

Una noche no puedo evitar contestar, mis hermanos ya están dormidos, la niña está dormida y yo estoy harta de que me canten la comida y los pañales y la ropa de la mocosa, así que respondo, y grito, fui violada por varios hombres, yo no pude defenderme, no pude hacer nada y nadie me ayudó, nadie me preguntó como estaba, mi madre se para y dice que es mi culpa por irme a tomar alcohol con desconocidos, yo le grito que no tomé nada, solo refresco, ella me grita que apestaba a alcohol, que nunca va a olvidar como la decepcioné esa noche, volviendo ebria y de madrugada, yo no estaba ebria, había sido abusada, pero nadie me escucha, nadie lo entiende en casa.

Tomo mis cosas y me salgo de la casa con la niña, esa noche las dos dormimos en un callejón, no tengo a donde ir, no pienso volver a casa, buscaré algo que hacer en la mañana, un cuartito debería bastar, un cuarto para mi sola… y la mocosa, claro, una joven con solo la secundaria no iba a tener un cuarto para ella sola, especialmente no yo. Abrazo a la niña, más para mantenerme caliente que por otra cosa, acomodo la bolsa con nuestras cosas en mi espalda y ambas dormimos entre aromas desagradables y la basura de un callejón.

***

Al fin tengo algo más de dinero, ya no trabajo en las mañanas, ahora lo hago en las noches. No quería hacerlo, de verdad que no quería, pero es duro dormir en la calle, es duro ganar dinero cuando tienes una hija y ningún lugar donde dejarla, es duro que te corran de tu trabajo, es duro pasar dos días sin comer nada, con una chiquilla gritando y berreando que tiene hambre.

Es difícil aceptar un trabajo de noche, no recuerdo nada del incidente pero ya no hace falta, mi nuevo trabajo me ha hecho darme una idea de lo que pasó esa noche, me siento asqueada cuando termino, no paro de llorar en toda la mañana, mi piel siempre está roja por como la froto cuando puedo bañarme, una de las otras chicas me ofrece un porro, “es para olvidar” me dice “para que hagas bien la chamba y no te corra el patrón, al principio no estoy segura, pero le doy una probada, después se vuelve normal, después ya no es suficiente, después llegan el alcohol, y las fiestas con desconocidos en casa, después es más fácil hacer el trabajo, después hasta logro conseguir dinero para irme a operar por ahí, no quiero otro mocoso colgado de mis faldas y preguntándome que tomo y porque nuestro cuartito huele gracioso.

***

Algunos clientes son demasiado insistentes, me llevan flores y chocolates, me llevan porros y pastillas y botellas, termino por acceder y me hago de un novio al que puedo cambiar cada mes, cuando me aburro de ellos, siempre vienen por una tajada de lo que gano, ya no vivo en un cuartito, ahora tengo un pequeño depa en una vecindad, lo malo es que la mocosa entró al kinder, el tercer año es obligatorio y las vecinas ya me tenían harta con que la tenía que llevar, así que la llevo, duermo tres horas y luego la recojo, casi no duermo ahora, solo mientras la mocosa está fuera de casa es que puedo dormir.

***

Se acabaron los cambios de novio, se acabó mi trabajo de noche también, uno de mis clientes es hijo de alguien importante, dice que no quiere compartirme, que él puede encargarse de todo, le hablo de la mocosa y dice que puede encargarse de ella también, está en la primaria, los útiles son caros, al menos está más tiempo en la escuela, así que puedo dormir un poco más.

Mi novio es lindo, es guapo y tiene lana, comemos fuera lo que nos da la gana, fumamos, bebemos, la vida es una fiesta que solo se interrumpe con la mocosa que me jodió todo… si al menos pudiera volver atrás, vendería las cosas para sacármela sin decir nada en casa, pero no se puede volver atrás.

***

La mocosa ha muerto, no siento casi nada, estoy vacía por dentro, soy una mala madre, soy una mala persona, la mocosa ha muerto, mi novio huyó, yo no sé que haré ahora, el muy desgraciado me rompió una pierna y dos costillas antes de matarla con una pistola que tenía oculta no sé donde, las vecinas lloran junto a mi cama, me dicen que ellas me encontraron, ellas me llamaron a la ambulancia y hasta hicieron cooperacha para enterrar a la mocosa, le doy el número de mi mamá a una de ellas y les pregunto si ya la enterraron, me dicen que no.

Cuando mamá llega no me habla, apenas y me ve, la última de mis vecinas dice que nos dará un tiempo a solas y le digo que no, que espere. Le pregunto a mamá donde está enterrada mi tía, le digo que quiero que entierren a la escuincla con ella, ella fue su madre más que yo, ella la amaba más que yo, lo justo es que se la quede ahora que ambas están muertas. Al principio ella no me dice nada, luego voltea a ver a mi vecina, le dice que la acompañe, que ya les dice donde pueden enterrar a su nieta y me dejan sola. Al menos ya no hay nadie juzgándome o culpándome por todo, lloraría si me quedaran lágrimas, pero ya no tengo, estoy vacía por dentro y no sé que voy a hacer, miro al pasillo, estoy en el seguro, las camas frente a mi están atestadas, mi pierna enyesada cuelga del techo como si se tratara de un collar o algo así, me río de esto, me río más fuerte, me río tanto que me duele, me río tanto, que han comenzado a salirme lágrimas finalmente, me río tanto que la enfermera llega a pedirme silencio, pero no puedo parar, no puedo parar de reír y llorar, esta vida es una mierda, un chiste, y yo no puedo dejar de extrañar a mi tía, de envidiar a la mocosa que parí hace varios años, ella está muerta y yo no, ella está ahora con mi tía y yo no, y cuando muera, estoy segura, no podré estar con ellas, no después de todo lo que ha pasado, no después de todo lo que dejé que mi novio le hiciera para que siguiera trayendo dinero y bebidas y porros a la casa… y entonces, llega otra enfermera y me inyectan algo en el suero, yo no dejo de reír aunque me esté doliendo, mis ojos no paran de llorar incluso cuando al fin muere mi risa, cuando el mundo se sume en las tinieblas y yo, de nuevo, estoy completamente inconsciente como en aquella noche de fiesta, donde todo terminó.

Cuentos para no dormir III

LOS MONSTRUOS DE MAMÁ

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Era joven, muy pequeña, eran pocas las cosas que sabía.

Sabía que no me gusta el rojo, que se ve como mi sangre, sabía que cuando mamá huele gracioso, debo estar calladita y quieta para que no me grite ni me lastime, sabía que la abuela es buena conmigo y le grita mucho a mamá cuando viene, y luego mamá se enoja conmigo, sabía que que “amigos” son los que vienen a casa a tomar esa cosa que quema la garganta, a hacer humo que huele gracioso, los que oyen música muy fuerte y cantan a gritos, que hacen reír a mamá y después se llevan sus cosas y la hacen llorar.

Era joven y muy pequeña, no entendía porqué mi mamá me quería unos días y otros no, cuando yo la quería todos los días.

***

Era joven y no tan pequeña, había empezado a asistir a la escuela.

La escuela es diferente a la casa, hay muchos niños pequeños como yo, sonríen mucho, juegan mucho, cantan mucho, corren mucho, gritan mucho, algunos discuten y luego se contentan de nuevo, algunos me invitan a jugar, a veces juego con ellos. Mi maestra es buena, no grita tanto como mamá, nunca huele gracioso, tampoco toma el líquido que quema la garganta, ese que hace que el piso se mueva y mi cabeza me duela al día siguiente, la quiero mucho y ella me quiere a mi y a todos los demás niños de mi salón, nos pone a contar, a decir los colores, a pegar papeles brillantes en hojas blancas, nos enseña sobre animales, nos lee cuentos, a veces nos da plastilina para jugar, a veces nos enseña a hacer plastilina también. Mamá me regañó el día que intenté hacer plastilina, yo sé que no me quedó como la de la maestra, pero mamá no tiene harina o sal en casa, es difícil hacer cosas lindas en una casa donde no hay papeles brillantes, sopitas de pasta, pinturas, harina o sal.

Era joven y no tan pequeña, había empezado a ir al kinder. La maestra nos contaba cuentos y nos enseñaba a bailar, nos había dicho que escucháramos la música y bailáramos con ganas, que las mamás vendrían a vernos y se pondrían felices si lo hacíamos bien. Yo me esforcé, me divertí, escuché la música, practiqué muchos días… pero mamá nunca llegó a verme, tuve que esperarla en la dirección con mi maestra. Mamá llegó enfadada después de que le llamaron por teléfono, dijo algo de no tener tiempo para tonterías, mi corazón me duele, la hice enojar de nuevo, yo solo quería que sonriera, que me abrazara, como las mamás de mis amigos, quería que fuera feliz, pero solo la hice enojar. Me gritó llegando a casa, mi brazo me siguió doliendo toda la noche, creo que ella pensó que escaparía, pero no puedo dejarla sola.

***

Era joven y algo pequeña. Aprendí a leer y a escribir, a sumar y a restar, al principio pensé que mamá sería feliz si ponía atención en clases y me esforzaba, pensé que dejaría de salir a fiestas, de llevar amigos a casa y se preocuparía por tener sopa caliente en las tardes, pensé que podríamos reír y divertirnos si era buena y aprendía, si hacía mis tareas calladita en mi habitación y tenía mi uniforme limpio y bien colgado para que no tuviera que lavarlo y gastar dinero en uno nuevo.

Me equivoqué.

Mamá no todavía no es feliz conmigo, mis trabajos le aburren, nunca va a la escuela a menos que la llamen por teléfono, yo practico con mis compañeros para los festivales, pero cuando hay uno, me escondo, sé que ella no vendrá, es más fácil si me escondo para ver a los otros y luego la espero sin que le llame la maestra.

***

Era joven y algo pequeña. Mamá ya no trae tanto a sus amigos, ahora tiene novios, uno diferente cada mes.

Al principio, los novios de mamá me agradan, son graciosos, me compran juguetes o golosinas, algunos incluso me compran comida rica y calientita… después, cuando viven con nosotras, me gritan, se molestan por cualquier cosa, ya no me ofrecen ayudarme con la tarea, solo quieren tomar el líquido que quema o fumar cosas que huelen gracioso, algunos dejan de traer dinero a la casa y mamá los corre.

No tengo un papá, nunca tuve uno, mamá me obliga a decirles “papá” a todos sus novios, pero yo sé que no lo son, no tengo uno, los llamo así para hacerla feliz, pero mamá no es feliz, sigue gritando mucho, a veces llora por las noches, si intento abrazarla me pega y me grita, ahora prefiero abrazarme sola para no correr a abrazarla a ella, duele oírla llorando, pero duele más que me haga a un lado.

***

Era joven y algo pequeña.

Uno de los novios de mamá me lastimó con un cigarro, yo solo estaba repitiéndole a mamá lo que la maestra me había dicho sobre un viaje con la escuela para aprender algo nuevo y él me dijo que me acercara, puso su cigarro contra mi piel y no me dejó alejarme, me dolió mucho, traté de no gritar porque a mamá no le gusta que grite… mamá se rió mucho, sus ojos se veían raro, ella olía gracioso y ahora mi piel ardiente también huele entre gracioso y carne asada.

Odio al novio de mamá, lleva más de un mes y aún no se va de la casa, procuro no acercarme cuando está con ella, no me gusta que me apague los cigarros encima, duele mucho que lo haga, duelen más las risas de mamá.

***

Era joven y algo pequeña.

La maestra comenzó a molestarse conmigo porque no puedo evitar dormirme y aún no logro entender las tablas de multiplicar, además nunca llevo los materiales que hay que comprar y no siempre puedo llevar la tarea, no entiendo bien lo que debo hacer y no puedo pedir ayuda en casa, no me gusta que me quemen con cigarros o que me golpeen con los objetos de la casa, no me gustan las risas burlonas de mamá, tampoco su novio, que ha estado más tiempo que ningún otro.

Llamaron a mi mamá para que asistiera a una junta en la escuela, ella llegó con su novio, no sé que le dijo la maestra, pero cuando ellos volvieron a casa, me gritaron mucho, mamá dijo que soy mala, que le causo muchos problemas, que ella no tiene porque recibir los regaños de las maestras por las cosas que no puedo hacer, que no es su culpa que yo sea idiota, su novio no dice nada al principio, luego comienza a gritarme también, no sé que dice, mi cabeza y mi estómago me duelen, mi corazón me duele, quiero que mamá esté contenta y me quiera, no que me grite. Los golpes no tardan en llegar, esta vez es diferente. Al día siguiente no puedo ir a la escuela, ni al siguiente, ni el que viene después. El lunes, el novio de mamá me lleva a la escuela, le dice a la maestra que salimos de viaje después de que hablaron conmigo y por eso no pude asistir, yo no digo nada, no quiero más golpes, no quiero más piel morada, no quiero volver a quedarme tirada en el suelo de la casa.

***

Algo pasó. No sé que fue.

El novio de mamá comenzó a gritarle a mamá, al principio eran pequeñas discusiones, después empezaron las cachetadas, luego los golpes. Al principio había pensado que mamá lo correría igual que a los demás, pero él no la dejaba correrlo, la metía a su cuarto, cerraban la puerta y hacían sonidos extraños, yo sabía entonces que más me valía encerrarme en mi habitación, no les gusta verme cuando salen. Después pensé que mamá me dejaría consolarla, pero mamá siempre le pide perdón, siempre llora cuando él no está y le ha pegado, si me acerco me grita, me dice cosas horribles en voz baja, incluso cuando él la golpea. Yo no sé que hacer, soy demasiado joven, demasiado pequeña.

***

Hubo una pelea demasiado ruidosa, el novio de mamá la golpeó demasiado, cuando ella cayó al suelo y ya no hubo gritos, pensé que habría terminado todo, no fue así.

Él le quitó su pantalón y la ropa interior, pensé que la mataría si seguía pegándole.

Intenté correr, intenté salir y buscar ayuda, no quiero que mamá se muera, no quiero que me deje sola, pero él me atrapó, se disculpó con los vecinos diciendo no sé que mentira, luego me llevó adentro, pensé que me pegaría y luego saldría de casa. No lo hizo. Pateó a mamá cuando la pasamos frente a la tele, me llevó a su cuarto y me lanzó a la cama, cerró la puerta, dijo que era una malcriada, que era igual a mamá, pero que mamá al menos le servía para divertirse, dijo que era hora de enseñarme algo útil, que él se encargaría de corregirme. Me lastimó mucho, me cubrió la boca y me lastimó mucho, no importó cuanto intentara gritar, nadie me escuchó, cuando todo acabó y él se fue, yo me quedé ahí, llorando, dolorida y sintiéndome peor que nunca, no sé que me hizo, pero se parecía mucho a lo que le estaba haciendo a mamá.

***

Era joven y algo pequeña.

Por más que intento esconderme en casa, él siempre me encuentra.

Ellos bebes y fuman, discuten, se pegan y entonces viene a buscarme para lastimarme una y otra vez. Cuando todo termina me quedo ahí, sintiéndome vacía y rota, ya no lloro ni grito. Mamá no para de decirme que soy una desgracia, que soy una carga y que es por mi que no puede ser feliz.

En la escuela, la maestra ya no sabe que hacer conmigo, no puedo evitar dormirme en clase, no puedo evitar quedarme en un rincón observando a los demás. No importa lo que haga, nada sale bien, nadie es feliz, ya no hay colores ni melodías, solo gritos, golpes, olores raros y líquidos que queman la garganta.

***

Era joven y algo pequeña.

Mamá y su novio tuvieron una pelea peor que las demás, él me lastimó más de lo normal, golpeó mucho a mamá también, yo intenté protegerla, tomé lo primero que encontré y traté de golpearlo, aún cuando me dolía caminar y moverme, él iba a matarla… y me mató a mi, solo escuché el trueno, luego sentí el dolor en mi pecho, el frío cada vez mayor, la luz apagándose poco a poco, todo sonaba raro, como cuando estás debajo del agua. Lo vi correr fuera de casa, un líquido viscoso saliendo de algún lado y mojando mis ropas, mamá al otro lado de la habitación, sé que está viva, sigue respirando, y yo no puedo evitar pensar que tal vez, ahora que no estaré, ella al fin será feliz, correrá a su novio de la casa, dejará de tomar esas cosas, de salir con extraños y volverá a casa de la abuela, tendrá una buena vida y será feliz… es una pena, yo solo quería hacerla feliz y es justo ahora, cuando la mano de la muerte me acaricia la mejilla, que creo que por fin, la haré feliz.

El Principito

Antes de las vacaciones de invierno, en Diciembre, a uno de mis hijos le dejaron un proyecto que si bien, bastante interesante, la verdad es que yo estuve posponiendo mi propia participación de él.

La consigna inicial era “Los niños leerán el libro de El Principito, después los papás leerán el libro con ellos”.

Seré sincera, lo dejé leerlo solo y no le recordaba todos los días, por un lado, estuve ocupada con algunos pendientes, así que fueron pocos los días que le estuve recordando que leyera, por otro lado, en Octubre comencé a leer a mis hijos mayores los libros de Las Crónicas de Narnia, vamos a la mitad del tercer libro y ellos están fascinados… Volviendo al tema, apenas esta semana mi hijo terminó de leer el libro, y la maestra puso la segunda parte del proyecto; “Subrayar y copiar en el cuaderno las frases que más les hayan gustado del libro”.

Como buena mexicana que soy, el día de hoy leí el libro para poder ayudar a mi criatura (la segunda consigna se entrega mañana) y apenas, hace un rato (y quedándonos con escasos 10 minutos para cenar) me senté con él para que pudiera anotar las frases en el cuaderno y debatir con él a qué se refieren.

Siendo sincera, me puse sumamente sentimental a medida que leía el libro, no es la primera vez que lo leo, es de hecho la segunda. La primera vez que lo leí, debo haber tenido la misma edad que mi hijo y me pareció un cuento bonito… solo eso, un cuento bonito, alguien se perdió en un desierto, se encontró un extraterrestre medio infantil, el cual después se dejó envenenar para volver a su planeta, ¡vaya forma más rara de viajar!

Ahora que soy mayor, que tengo hijos, que he vivido un poco más y experimentado un poco más, encuentro que el libro, así de pequeño y con sus capítulos que parecen pequeños cuentos dentro de una colección de cuentos, esconde mucho más de lo que me dejó ver cuando era niña.

El Principito

En aquel entonces no entendí que el libro habla de sentimientos, de relaciones, de hábitos, de percepciones abiertas y percepciones cerradas del mundo, El Principito nos habla del alma, de la mente, de la infancia y la madurez… y no me había dado cuenta, porque era demasiado joven para comprenderlo.

“Lo esencial es invisible a los ojos”, ¿puedes formar una imagen del amor, de la amistad, de la felicidad absoluta o la tranquilidad? ¿puedes ir por la calle y señalar un objeto y decir “esta es un alma”? no, no puedes, puedes asignar todas esas palabras a sucesos, a personas, a actos, pero no puedes verlos, a nadie le aparece un corazón sobre la cabeza cuando se enamora, nadie tiene un emoji de la carita sonriendo cubriéndole el rostro cuando es feliz, muchos sonreímos cuando estamos destrozados por dentro, el dolor, el amor, la felicidad, la tristeza, el cariño, la desconfianza, la lealtad, son cosas invisibles a los ojos, necesitas ser empático para apreciarlas en otros, necesitas conocerte a ti mismo para distinguirlos con claridad cuando están ocurriendo. Parte de lo que le explicaba a mi hijo, que por más que intentaba guiarlo, no daba con la respuesta de esto, le puse ejemplos, lo cuestioné y aún así, fue necesario explicarle esto, porque El Principito no es un “libro infantil”, es más un conjunto de metáforas que intentan enseñar muchas cosas al lector, cosas que como adultos hemos olvidado y que posiblemente los niños de la época moderna que tienen televisión, comida, techo y videojuegos, también estén olvidando o ni siquiera hayan tenido el placer de conocer.

Dentro de la pequeña clase de filosofía que mi hijo y yo sostuvimos conforme él iba seleccionando y copiando algunas frases, llegamos a la conclusión de que las flores y los zorros son, de hecho, personas, personas de las que puedes enamorarte (las flores) y personas de las que podrías hacerte amigo (los zorros), hay miles de personas en el mundo, pero solo aquellas con las que te has tomado el tiempo de forjar un vínculo, aquellas a las que vas conociendo poco a poco y con las que vas conviviendo (en persona o en línea, de hecho) aquellas a las que vas “domesticando”, se vuelven especiales: “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo”.

Después de mandar a mis hijos a dormir, la historia que acababa de leer, con todos sus crípticos mensajes me quedó dando vueltas en la cabeza, llegué a más conclusiones.

Tenemos al Principito (que es la infancia) viajando desde su asteroide (su pequeño mundo, su mente y corazón) a otros asteroides antes de llegar a la tierra (en cierto modo, de la familia al mundo que de los adultos), el Rey es un padre o una madre, que solo ordena, pero da órdenes razonables, por ejemplo; en los demás asteroides nos encontramos con otro tipo de cosas, los que se la viven trabajando y no pueden descansar, los que acumulan riquezas aún si no la usan para gran cosa, los que se pierden en algún vicio, los que se creen mejores que el resto de la familia, los que no pueden salir y recurren al resto de la familia para que les traiga noticias de lo que hay más allá, de lo que pasa con los familiares a los que no pueden ver, y así “topografiar” los problemas que podrían suceder o permanecer ahí; si lo piensan, tenemos a alguien de cada asteroide en la familia.

Cuando el Principito llega a la Tierra, nos encontramos a un niño en la pubertad, solo entre un mar de adultos, intentando comprender como funcionan las cosas, recordando a su primer amor de infancia y aprendiendo el significado de los vínculos que formamos con otras personas.

Tal y como en la Biblia, la serpiente, que envenena al Principito para que pueda “volver” a su asteroide, es en realidad el deseo, la adolescencia, que mata la infancia y la devuelve a lo más profundo de nuestro corazón, dejando en la Tierra solo los recuerdos de un pequeño ser que observa todo, escucha poco y se la pasa haciendo preguntas, más interesado en el amor, la amistad y mantener a salvo las criaturas que le son importantes que el dinero, el estatus o la fama de sabio. No es la primera vez que se nos muestra la muerte de la infancia, a decir verdad, si han visto “El Viaje de Chihiro” ahí matan a la niña al robarle el nombre, pasa su pubertad en la casa de baños y cuando regresa a la Tierra de la mano de su primer amor, entra en la adolescencia, volviéndose, en cierto modo, otra persona.

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”, porque aprendemos de los errores, si nunca nos equivocamos, no aprenderemos gran cosa, no podremos avanzar, ya sea como seres humanos, como profecionistas, como padres o ciudadanos.

“Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio” porque reconocer nuestros defectos es difícil. Si han escuchado hablar de la AA, seguro han escuchado eso de que el primer paso para recuperarte es reconocer que tienes un problema, en lo personal, las veces que he ido a terapia ahora que soy adulta, el encontrar mis propias emociones y darles nombre, el poner atención a mi manera de relacionarme con otros y como permito que lo que los otros digan me afecte, ayuda mucho a empezar a corregir, alguien que se conoce bien, que no se justifica a cada rato, que luego de reconocer su error y avergonzarse, decide poner más atención para no repetir el mismo error o caer en los mismos vicios, sin duda es alguien que antes de juzgar al prójimo, lo ayudará a mejorar y tratará de aconsejarlo, siempre sin obligarlo a nada.

Son muchas las cosas que platiqué hoy con mi hijo para este proyecto (mañana le toca debatir todo esto con su grupo, o bueno, una parte de esto, según lo que la maestra anotó en la tarea), son más las cosas que estuve pensando y reflexionando por mi parte y que sigo digiriendo todavía.

Si no están muy ocupados, como buenos adultos que son, si pueden tomarse un descanso del trabajo, hacer un alto en su maratón de Netflix, si lograron acostar a los niños temprano y quieren dedicar un momento a la reflexión antes que a la pasión… lean de nuevo El Principito, de Saint-Exupéry, léanlo con la mente abierta, con su infancia y su juventud en mente, les prometo que el viaje valdrá la pena y con algo de suerte, al cerrar el libro o el archivo de lectura, será una persona nueva quien se levanté del lugar donde tomaron asiento.

 

Espero que hayan disfrutado esta entrada.

¿Alguno está interesado en comentarnos lo que más le gustó del libro y la revelación que obtuvo? Yo estaré encantada de leerlos y, ¡quien sabe! tal vez alguien más coincida con ustedes.

SARABA

 

Steam punk y Fantasía en un país muy japonés

Aquellos que me conocen saben que soy de esas lectoras que una vez se enamora de un libro, difícilmente para antes de alcanzar el final del libro, los que me conocen aún más saben que mis géneros literarios favoritos son la novela histórica y la fantasía, con un especial énfasis en FANTASÍA, los que me conocen aún más saben que llevo dos años trabajando seriamente en escribir (algún día conseguiré una editorial, ¡TODAVÍA NO ME RINDO!)

¿Porqué importa lo anterior?

Porque en realidad yo no tendría porque haber leído “Las Guerras del Loto” de Jay Kristoff.

Mitología japonesa, con muy poco de mitología europea.

Una nación asiática similar a la época del Japón Feudal.

Giros de trama capaces de robarte el aliento y sorprenderte aún más con cada libro.

Batallas épicas.

Aliados donde una vez hubo enemigos.

Traiciones y engaños, romances y dramas, vida y muerte, opulencia y pobreza.

Todo perfectamente mezclado de forma excitante y fabulosa, con dos géneros convergiendo de un modo increíble, surrealista y orgánico a pesar de lo poco común que resulta su conjunción.

Steam Punk a más no poder combinado con elementos fantásticos, tejiendo tramas y subtramas de una forma que roba el aliento del lector sin más.

Decir que he quedado enamorada de esta obra, más allá de lo imaginable, es poco.

Personajes que nos muestran un crecimiento tan humano y real, mientras suben y bajan en una montaña rusa de emociones, que te dejan pensando que habrías echo en su lugar, juzgándolos, acompañándolos, sintiendo sus alegrías y pesares a cada momento en un entorno contaminado y eternamente rodeado de lluvia y tormenta.

Cuando comencé a leer Steam Punk, debo admitirlo, no había encontrado nada que me gustara lo suficiente, me declaro culpable de estar leyendo cada relato, cada cuento y cada historia con la misma emoción que los niños de primaria leen a desgano lo que las maestras les solicitan en sus libros de texto, en verdad, empezaba a pensar que este género y yo no podríamos llevarnos bien bajo ningún concepto, tolerable, con un leve toque de interés ante los artilugios utilizados, pero aburrida a más no poder mientras me obligaba a leer antologías y cuentos, no encontraba la emoción que encontré, por ejemplo, cuando vi en cines Wild Wild West o La Máquina del Tiempo.

Y entonces, esta trilogía vino a salvarme y a sacarme de mi error, con una narrativa animada, digerible, cruda en ocasiones, que realmente no puedo creer que fueran las primeras historias del autor, Jay Kristoff, a quien agradezco infinitamente por haber echo esta fabulosa y poco convencional mezcla literaria.

Stormdancer, o Tormenta, es la primera novela de esta trilogía. Publicada en 2012 por este autor australiano, con ella abre el telón para Las Guerras del Loto, presentándonos a los protagonistas de su historia.

Kitsune Yukiko, una joven de apenas 16 años, perteneciente al clan del zorro, posee un don extraño y mal visto dentro de la sociedad, conocido como kening, el cual le permite comunicarse con los animales y que ha tratado de mantener oculto del resto por mucho tiempo. Ella debe acompañar a su padre, convocado por el Shogun, para atrapar a un arashitora, un tigre de trueno (un grifón blanco con rayas negras para ser más exactos).

Buruu, nuestro segundo protagonista no es un humano, ni siquiera un animal que exista en la realidad. Un tigre de trueno, el último de su especie según parece, avistado desde los globos aerostáticos con que la gente de Shima surca las nubes y el trofeo que el Shogun a mandado a cazar. Este magnífico animal mitológico posee una inteligencia mayor a la de cualquier criatura conocida, con un instinto predatorio digno de cualquiera de los grandes felinos.

Juntos, nuestros dos protagonistas iran superando poco a poco todo tipo de límites y barreras, creando una relación, hasta cierto punto, simbiótica, creciendo poco a poco al enfrentar todo tipo de problemas y batallas, empezando por sobrevivir a un terrible accidente, buscando después el camino de la venganza y enredándose finamente en el largo, duro y difícil camino de la guerra para derrocar a un mal que amenaza algo más que una nación.

Mientras que el primer libro nos presenta a los personajes y la corrupción que yace dentro de la corte de la dinastía Katsumita, el segundo libro, Kinsalyer Imperio nos muestra un poco más de todo lo que viene detrás de una era de doscientos años, durante los cuales la tecnología ha generado todo tipo de cosas fantásticas, desde calesas a motor, hasta grandes dirigibles que surcan los cielos y se usan para la guerra contra el país vecino de Morcheba, desentrañando poco a poco secretos sangrientos, verdades crueles que pueden encontrar una similitud y un paralelismo desgarrador con zonas pobres a lo largo del mundo.

Endsinger o Última nos muestra que detrás de la ambición, detrás del odio, la segregación, la pobreza y una guerra que parece no tener fin, se esconde un tenebroso y oscuro secreto, lleno de un misticismo engañoso, mucho dolor y un fanatismo perverso, con una trama cada vez más compleja y unos giros cada vez más inesperados.

El climax es desgarrador, el final, aunque agridulce, esperanzador, de esos que hacen que quieras reír y llorar y no ver a nadie por un par de días, con un mensaje que todos en este momento de la historia, deberíamos escuchar con atención.

En definitiva, esta pasa a ser una de mis sagas favoritas, y el nombre de su autor, uno de los pocos que quedan ahora grabados a fuego en mi memoria.

Cómo dije, esta es solo la primer saga escrita por este autor de ciencia ficción y fantasía, por supuesto, no es lo único que ha escrito, así que tendré que aplicarme para leer aún más, porque en verdad, si este fue solo el comienzo, estoy ansiosa de leer como se ha venido desarrollando y madurando como escritor, el tipo de historias que han venido a salir de sus dedos y de su imaginación con el paso del tiempo.

Si estás interesado, Jay Kristoff también ha escrito la saga Iluminae Files en conjunto con la autora Amie Kaufman; The Nevernight Chronicles, trilogía que acaba de concluir apenas el mes pasado; Life l1k3 cuyo primeer libro ya está disponible, Aurora Cycle con su primer título también ya disponible y al parecer, Empire of the Vampire cuyo primer libro ya también se encuentra disponible.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Han leído alguno de sus libros? ¿Qué opinan de sus historias?

Y si aún no han disfrutado de ninguno de sus relatos, ¿Con cual les gustaría comenzar?

Por cierto, si quieren dar un mejor vistazo a los trabajos de este autor, aquí les dejo un pequeño enlace a su página, aunque aviso, está en inglés. Jay Kristoff

SARABA

¡PLÁSTICO, YO TE DESTIERRO!

O bueno, eso quisiera xD, pero como todo demonio que ha de ser exorizisado de la faz de la Tierra, el plástico no deja de dar una buena pelea, y justo cuando crees que has logrado conquistarlo, deshacerte de él y vivir sin verlo… vuelve a aparecer en un nuevo producto, en una compra, o en la puerta de tu casa… traído por el viento.

Cómo todos sabemos, el plástico (además del unicel y otros tantos derivados del petróleo) se han vuelto algo más que un dolor de cabeza. Nuestro planeta está más contaminado que nunca, cientos de especies están desapareciendo a causa del cambio climático o bien, por la cantidad de basura que deambula por viento, mar y tierra sin desintegrarse ni un poquito, envenenando poco a poco nuestro hogar, son muchas las medidas como “de emergencia” que los gobiernos de todos lados están tomando ante el problema tan serio y muchas las soluciones que cientos de civiles intentan encontrar para este enorme problema de la basura y el plástico.

La pregunta que me venía haciendo hoy al salir del supermercado era ¿pero desde cuando empezamos a contaminar tanto? ¿es un problema reciente o tiene tiempo?

Tristemente, el problema es en cierto modo reciente, apenas dos generaciones de uso excesivo de plástico y hemos sofocado a nuestro planeta cómo si estuviéramos apoyando una almohada contra el rostro de un recién nacido mientras duerme.

No sé ustedes, pero yo recuerdo que hace 30 años no había tantísimo plástico inundando casas, calles y tiendas, era pequeña, iba al kinder, pero puedo recordar perfectamente a mi abuelita y a mi tía abuela cargando con morrales (o mallas, hoy descubrí que así les dicen en el norte) para ir a la tienda, al mercado o al tianguis, mismos que desocupaban después de la hora de la comida y luego metían uno dentro de otro para guardarlos todos atrás de la puerta de la cocina, todavía tienen un par, pero no esa cantidad que yo recuerdo de mi infancia.

Si alguno de mis tíos iba por las tortillas, se llevaba un morral pequeño y una servilleta de tela, si querían refresco, tomaban un “casco” de vidrio o de plástico y se iban con él a la tienda, a veces salían y a los cinco minutos regresaban con las manos vacías porque habían olvidado llevarse los cascos (botellas reutilizables), teníamos un par de cajas de plástico para refrescos con estos cascos abajo de la escalera o bien, en alguna parte de la cocina donde no estorbaran, el garrafón del agua era de vidrio, teníamos tres, por si uno se rompía, tener los de repuesto para irlos a cambiar a la tienda por garrafones llenos de agua purificada.

Este último recuerdo es muy muy vago, pero recuerdo que a veces, en algunos puestos del mercado, nos entregaban las hierbas y los granos de frijól o arroz para cocinar en cucuruchos de papel periódico (conos hechos con dicho material) y mi abuelita, de regreso, me platicaba que cuando ella era niña, así era como te surtían café, azúcar, harina, frijól, cacahuates y toda clase de cosas en la tienda.

¿En que momento cambió tanto el mundo? no estoy segura, lo cierto es que de repente empezamos a utilizar todo tipo de empaques plásticos de úsese y tírese para todo, para transportar agua o jugo, para empaquetar galletas y tortillas o panes, para guardar la verdura de camino a casa, vamos, compramos bolsas de plástico para la basura que vienen empaquetadas en más plástico… es terrible el grado de inconsciencia al que hemos llegado por hacernos la vida “más fácil y cómoda” y lo peor es que, al menos en México, este uso exagerado de contaminantes plásticos tiene al menos 30 años.

Yo siempre me he considerado ecologista, desde que salían unas cápsulas en televisión de un programa llamado “Mi plantea azul”, donde se instaba a los niños a cuidar el planeta, básicamente, reciclando o reutilizando, sin embargo, y al igual que todos, con el paso del tiempo me fui volviendo muy laxa con mi consumo, así que sí, me declaro culpable de haber contribuido a contaminar mi amado planeta con bolsitas, botellas, empaques y todo tipo de plásticos, por suerte, aún no es tarde, si, hemos contaminado mucho, pero todavía estamos a tiempo de limpiar nuestro desastre, y por supuesto, como todo mal hábito, el cambio no va a ser rápido, o al menos, no tan rápido como podríamos desearlo y requiere de un verdadero esfuerzo consciente de nuestra parte.

A mi me tomo tiempo llegar a lo que ven en la imagen, ese es mi mandado para una semana, todavía hay algo de plástico de úsese y tírese ahí, pero ya es muchísimo menos que el año pasado.

Conseguir las bolsas de tela me llevó tiempo, las fui comprando de repente, al principio porque “se veían bonitas” y podían servirme para cargar con la ropa de mis hijos cuando salíamos, para guardar los juguetes que llevaríamos a donación o para quitarme de tanta bolsa de plástico en el súper cuando ya había juntado tantas, que no hallaba donde poner ni una más. Ahora las uso con más consciencia, y para que no se me olviden, como me pasaba al principio, apenas llego a casa, las vacío, las doblo y las guardo dentro de una bolsa de manta que le regalaron a mi marido en su trabajo hace un año, así solo tengo que jalar una bolsa para ir de compras en lugar de comerme la cabeza pensando que las volví a olvidar o que no encontré suficientes en casa… además de cargar una bien doblada dentro de mi bolsa de mano, por aquello de las compras de último segundo.

Las redes para la verdura también las fui juntando, aunque con estas tardé mucho menos, uno de mis hijos me hizo entrar en razón un día mientras me ayudaba a guardar todo el en refri, me dijo algo así como:

“Mamá, ¿porqué tenemos tantas bolsas aquí? ¿no se supone que debemos dejar de usarlas? en la escuela nos dijeron que las bolsas de plástico hacen daño”

Yo por supuesto, como buena adulta avergonzada le contesté:

“Pues sí, el plástico le hace daño al planeta, pero no tengo otra forma de traer las frutas y verduras a casa”.

La conversación se terminó, pero yo me quedé pensando si en serio, no tenía otra forma de transportarlas, ¿cómo se transportaban las frutas y verduras antes de las bolsas de plástico?

Una semana después, noté que una señora en el super llevaba unas hermosas redes de colores con todo y su agujeta para mantenerlas cerradas, ¡qué idea tan maravillosa! ¡las redes podían guardarse de nuevo, serían difíciles de ensuciarse y mantendrían las frutas y verduras frescas de camino a casa! por supuesto, esta vez hice todo lo que pude por conseguir redes, ya que no supe donde fue que las consiguió esta mujer, y bueno, ahora tengo una buena colección de redes que solo tengo que enredar antes de meter dentro de mi bolsa de bolsas xD.

Finalmente están los topers, yo era de las que con tal de no formarme en salchichonería se iba directo a los refris a tomar las piezas de queso, los paquetes de jamón resellable y las bolsas de salchichas… o winies como les dicen aqui… malo, malo, malo. Para de colmos mis hijos tiro por viaje dejaban los empaques sin cerrar, rompían las hojas de plástico en que venía envuelto el queso y dejaban las salchichas tan expuestas, que las puntas se les ponían duras y feas…

La solución me tardó en llegar.

Era jueves, no tenía nada para mandarle de almorzar a mi hija más pequeña a la guardería, así que nos fuimos al super que está de pasada, la niña pidió una dona y yo se la iba a comprar cuando recordé que mi hija de en medio había tomado prestada una sandwichera de su hermana y la había roto, me detuve a comprarle un toper nuevo y luego fuimos por su pan, y ahí se me predió el foco, pregunté a la señorita de panadería si era posible que me pusiera la pequeña dona rellena dentro del toper que acababa de tomar, asegurándole que pagaría ambas cosas, por supuesto que me dejaron, es más, cerraron el traste de tal manera que el papel con el costo de la dona quedara bien a la vista.

Mi hija se fue feliz con su dona y estrenando un toper nuevo y a mí se me prendió el foco, lo volví a intentar, esta vez con el queso y el jamón, no hubo mucho más problema que la mirada rara que la señorita en otra tienda me dedicó mientras acomodaba las cosas en el interior luego de pesarlas y advertirme que pegaría las etiquetas en las tapas de los trastes, después fue cosa de buscar un traste lo suficientemente largo para que entraran las salchichas, pero tan chaparro que entrara en el cajón de carnes frías de mi refri, ahora antes de comprar cualquiera de esas cosas, lavo bien mis trastes, les despego las etiquetas y me aseguro de que las marcas donde dice que va en cada traste estén en orden, luego las hecho a la bolsa de bolsas y me voy de compras.

Creo que hasta el momento, el único inconveniente que he tenido fue que en uno de los super mercados uno de los vigilantes me pidió ver que llevaba en la sospechosa bolsa, para luego ponerle una marca para que no tuviera más problemas.

Espero que algún día, en un futuro próximo, todos seamos capaces de llevar a cabo estos pequeños cambios, que sea cada vez más normal ver personas pidiendo comida para llevar en trastes que ya traían consigo, ojalá regresen de forma definitiva los cascos retornables para el refresco, el agua y la cerveza, y por supuesto, que todos aquellos alimentos que forzosamente venden en empaque plástico, como las bebidas con probióticos, sean empaquetados en alguno de esos nuevos plásticos que no son plásticos, que están hechos a base de semillas, algas o que se yo, material completamente biodegradable, el planeta y nuestros hijos nos lo van a agradecer.

¿Y tú qué estás haciendo para reducir, reciclar y reutilizar en casa?

Recuerden, antes todos tirábamos diciendo “Es solo una botella, es solo una bolsa”, ahora hay que hacerle igual, “Es solo un toper, es solo un morral” que definitivamente, en 30 años o menos habrán hecho toda la diferencia.

Cuentos para no dormir II

SE BUSCA ESPOSA

Era de madrugada, el sol aún no salía y él seguía en el trabajo, era lo usual, el tiraje del periódico debía salir muy temprano en la mañana, él y los demás redactores podrían volver a la comodidad de sus casas a descansar o comer algo una vez que la información fuera aprobada e impresa.

El trabajo parecía demandante, él había visto ya a muchos aspirantes quebrarse luego de un par de meses con ese horario e irse a casa o buscar empleo en algún otro lado, alguna revista o en alguna escuela, trabajos con un horario laboral más sensato, a decir verdad.

Él llevaba demasiados años trabajando ahí, estaba más que acostumbrado, le había llevado tiempo y esfuerzo ser el que dirigiera la sección de negocios, el alza y baja de la bolsa era lo más emocionante para él, y estar ahí, en primera fila para revisar cada artículo y aprobarlos o desdeñarlos, era lo que más disfrutaba, lamentablemente hoy tendría trabajo extra, hoy y algunas cuantas noches más. Ana, la encargada de dar luz verde a la sección de clasificados estaba descansando en casa con licencia médica, un accidente de tráfico le había costado a su compañera una lesión en la pierna derecha, otra en la mano izquierda y un esguince en el cuello, ahora, además de revisar sus preciados artículos sobre negocios, empresas, la bolsa de valores y los millonarios del Wall Street, también tenía que dedicar tiempo a verificar que los anuncios clasificados estuvieran en buen orden, presentables y respetando el importe que hubiera pagado cada anunciante, a decir verdad, era la cosa más aburrida y estúpida del mundo, pero bueno, ¡alguien tenía que hacerlo!

– ¡Rogelio! – Empezó a llamar apenas poner pie en los cubículos dedicados a los clasificados – ¿está listo el tiraje de hoy? tengo que revisar sus estúpidos cuadros antes de enviarlos a imprenta.

– Si, pero, hem… señor – Comenzó a tartamudear el muchacho de apenas 23 años al cual se había referido, se notaba nervioso mientras volteaba la vista de un lado al otro, mirando demasiado la pantalla de su computadora.

– ¿Qué Rogelio?, ¿QUÉ? ¡ESCÚPELO, CARAJO!

Se sentía sumamente impaciente, por fortuna, Beatriz ya se había adelantado, entregándole una tablet para que pudiera revisar las páginas que debían enviarse a imprimir, Rogelio, sin embargo no dejaba de frotarse las manos, rascarse la nuca, tamborilear el suelo con la punta de su zapato y jalarse con angustia el cuello de la camisa sin dejar de voltear.

– ¡Rogelio, sólo dime que pasa! tengo más cosas que hacer, además de estar aquí perdiendo el tiempo.

– Es que, bueno, este anuncio, no sabemos donde colocarlo.

– ¿Cuál puto anuncio?

Devolvió la tablet a Beatriz para poder poner atención en la pantalla de la computadora del más joven del equipo de clasificados, ahí, en la pantalla, había un texto que se veía exactamente igual que los demás, a un lado venía la cotización del anuncio, cuantos días estaría apareciendo y los datos del anunciante.

Leyó primero toda la información que venía sobre el anunciante, el monto a pagar y toda la parte administrativa. Necesitaba hacerlo, él se entendía bien con el dinero y cualquier cosa relacionada. A continuación leyó el pequeño encabezado que brillaba en la pantalla:

“Se Busca Esposa”

Volteó a ver a Rogelio con mala cara, seguro de que el chamaco endeble le estaba jugando una estúpida broma.

Se mordió la lengua y volvió a mirar la pantalla, leyendo ahora el texto del solicitante:

Se busca mujer heterosexual de entre 25 y 35 años,
arreglada, que le gusten los niños,
buena cocinera, hacendosa, que le guste el orden y la limpieza,
dispuesta a casarse con un buen hombre.
Interesadas comunicarse a:

Al final venía el nombre de una mujer y un número de teléfono, miró de nuevo a Rogelio, esta vez sin molestarse en controlar su expresión facial, si era una broma, era realmente lo más estúpido que había leído nunca.

– Si vas a jugar, vete a tu casa, pinche escuincle, ¡aquí se viene a trabajar, no a estar haciendo pendejadas!

– Señor Jiménez – Interrumpió Beatriz, mientras Rogelio se hacía pequeño en su silla – el anuncio es genuino, nos llegó de última hora por teléfono, pensamos que era una broma también, hasta que nos enviaron una copia del comprobante de pago por mensaje y una confirmación por correo electrónico, ¿en que parte lo colocamos?

No pudo evitar leerlo de nuevo, una, dos, tres veces, ¿quien estaría mandando semejante mensaje al periódico?, tal vez alguna de esas mujeres que esperaban ver a sus hijos casados y dándoles nietos cuanto antes, su madre había sido de esas, apenas terminara su carrera, se había puesto a presentarlo con cuanta muchacha se le pusiera en frente para ver si sentaba cabeza, había insistido en presentarlo con mujeres adecuadas incluso cuando se mudó a un departamento, finalmente había hablado con él sobre la importancia de construir una familia cuando su hermana menor se había casado, por supuesto, su madre nunca llegó al extremo de publicar un anuncio como éste en el periódico, probablemente le habría faltado poco, por suerte su madre había entrado en razón cuando él comenzó a llamarle cada vez que iba y regresaba del trabajo, o justo cuando le llegaba algún mensaje para revisar los artículos de la sección ejecutiva que se mostraban en línea.

– ¿No hay una sección para cosas raras?, ¿cómo se llamaba?… a ver, ¡dame eso Beatriz!… gracias… a ver, a ver… si, aquí está, ¡miren bien, par de pendejos!, ¡AQUI se ponen las cosas raras que no tienen clasificación fija!, tienen tres minutos para arreglar esto, necesito ir a checar a los de mi sección también.

Entregó la tablet, soltó un bufido de impaciencia y se dirigió al baño.

¡Pinche Ana! ¿porqué carajos tenía que dejar que la chocaran en pleno periférico? ¡Vieja tenía que ser! A ver si se ponía las pilas y empezaba a tomar taxi, aunque fuera uno de los que se pedían con el celular, las mujeres no tendrían porqué estar conduciendo, solo causaban accidentes.

Se lavó las manos, soltó otro suspiro de resignación y regresó a la sección de anuncios, estaba a dos pasos de llegar al cubículo de Rogelio cuando Beatriz se puso en pie, entregándole la tablet mientras el muchacho lo miraba de reojo, encorvado y en actitud derrotista, ¡que odioso!

– ¡Está bien! ¡mándenlo a imprenta y tómense un café o algo! y por favor, la próxima vez que les llegue una mierda de esas, ¡usen la puta cabeza, que para eso la tienen!

– ¡Si señor! – Contestaron Rogelio y Beatriz, casi parecían niños de escuela.

*

Los días pasaron y todo pareció volver a la normalidad, Ana había regresado, tenía que usar un collarín blando para sentarse a trabajar y un guante de fisioterapia en la mano, Jiménez pensaba que sus días en el anuncio clasificado habían pasado a mejor vida, ¡cuan equivocado estaba!

Ni bien había pasado el fin de semana, Ana lo había interceptado a la hora de llegada, tenía un vaso de café en su mano sana y una bolsita de papel del super, seguramente tendría pan de dulce dentro.

– ¡Jiménez! te traje un pequeño obsequio por ayudar a mis muchachos con la sección.

Sonrió de lado, tratando de disimular el fastidio que sentía de tener que tocar aquel tema en particular.

– Gracias Urrutia, pero estoy a dieta, puedes darle eso a tus mocosos.

Estaba por seguir con su camino hacia su adorada sección, deteniéndose casi al momento, sintiendo algo recargado contra su hombro en un claro intento por retenerlo.

– ¿Algo más, Urrutia?

– Si, es sobre el anuncio… ¡el raro! tú lo autorizaste hace una semana.

– ¿Anuncio raro?

– Si, si, el de la que busca esposa, ¿sabes algo de la anunciante?

– ¿Y yo porqué iba a saber algo de la anunciante?, ¿No chingues Urrutia? ¿De que me viste cara?

La vio bajar la mirada un momento, Ana se notaba completamente avergonzada mientras sus mejillas tomaban un color levemente más oscuro, como si hubiera decidido usar maquillaje por una vez en su vida. El efecto, por supuesto, no duró más de un segundo o dos, la encargada de los clasificados había vuelto a levantar la mirada, esta vez completamente seria y con la boca convertida en una fina línea recta mientras respiraba.

– Parte de mi trabajo es indagar cuando alguien pone un anuncio fuera de lo normal, pensé que lo sabías.

– Pues pensaste mal, a mi nadie me dijo que tenía que estar monitoreando lunáticos ADEMÁS de estar revisando que tus mocosos acomoden los anuncios en orden.

La vio apretar un lado de los labios e inflar levemente los cachetes, si no fuera tan temperamental y mandona, Ana Urrutia podría haber sido algo más que una compañera de trabajo. Ignoró el gesto mientras se paraba bien erguido y con los brazos cruzados.

– ¿Y qué carajos te molesta? debe ser una de esas madres preocupadas de que su hijo no quiera casarse y ya.

– Si pero…

– ¡Urrutia, tengo un chingo de trabajo! deja de estar mamando y vete a jalar, ¿si? digo, algunos tenemos secciones que valen la pena, si estás aburrida ve a hablar con el jefe o bájate uno de esos jueguitos de celular, no sé, pero déjame ir a hacer mi trabajo, y por favor, la próxima vez que te accidentes, deja una hoja de instrucciones para el próximo pendejo al que le endilguen tu trabajo.

No la dejó continuar, dio la vuelta y se fue caminando con prisa, algo había escuchado en su radio de un posible problema en Wall Street y realmente quería verificar la información con sus colegas de sección lo antes posible.

*

Había pasado casi un mes desde la última vez que hablara con Ana o con cualquiera de sus escuincles, había sido un mes realmente pesado e interesante, su sección había tenido una página extra debido a la cantidad de noticias y eso lo tenía de buen humor, estaba contento además por la visita de su hermana, había llegado la semana pasada con los sobrinos, uno de ellos quería trabajar en el periódico y el otro estaba demostrando bastante potencial para la administración de los negocios, se sentía orgulloso de ellos, aún si no eran sus propios hijos, estaba seguro que esos dos llegarían lejos.

Lamentablemente tuvo que bajarse de su nube en cuanto ingresó al área de cubículos, la mayoría estaban reunidos en el área de sociales, Ana y sus mocosos estaban ahí, parecían ser el centro de atención.

Los habría ignorado si no hubiera notado que al menos dos de sus mejores reporteras estaban ahí también perdiendo el tiempo, en serio, ¿porqué las viejas tenían que ser tan chismosas?

– ¡A ver, a ver! ¿qué está pasando aquí?, ¿qué no tienen trabajo que hacer?, ¡Pérez! ¡González!

El silencio fue inmediato, las miradas eran tristes, Ana fue la primera en reaccionar, se había acercado a él con dos tablets, una en cada mano, los ojos vidriosos mientras le dedicaba una mirada complicada que no supo como tomar.

– ¡Debiste haberte puesto a indagar Jiménez! ¡Debiste hacerlo cuando era posible!

– ¿Qué? ¿de qué demonios hablas Urrutia? ¿pos quien se murió?

La aludida simplemente le pasó una de las tablets, había un artículo recién redactado y con algunas fotos debajo de la portada, todavía sin organizar.

Leyó con rapidez. Un suicidio. El cuerpo de una mujer había sido encontrado colgando debajo de un puente, nada del otro mundo. Siguió leyendo un poco más, la mujer había dejado un esposo y dos hijos pequeños. Entre las pertenencias de la muerta se habían encontrado un par de teléfonos móviles, una agenda, una nota y poco más. La nota exigía a su marido que se casara con una tal Belén, la agenda estaba llena de datos de mujeres de entre 25 y 35 años con diversos puntajes además de algunas notas, era como si se hubiera estado entrevistando con ellas. Finalmente, la policía había deducido que uno de los teléfonos era el que la muerta acostumbraba a usar normalmente, el otro, de segunda mano y sin contraseña alguna estaba lleno de contactos con nombres de mujeres y algunos mensajes de texto, el primero, el que había llamado la atención de sus compañeras, era el pago de un anuncio a su periódico con una copia del texto que se solicitaba publicar, el texto iniciaba con la frase “se busca esposa”.

FIN

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